La Capilla
Dentro de la
Iglesia, se encuentra la Capilla dedicada por su fundador, el Lic. Toribio Gómez
de Santiago, a la Inmaculada Concepción de Ntra. Señora.
En ella se pueden contemplar tres cosas:
- El arte
- Los misterios de la vida de María
- Una visión de la vida desde la muerte iluminada por la fe cristiana.
El Arte: Tras una reja de hierro forjado, atribuida a la escuela de Juan Francés, se encuentra, presidiendo el altar de la Capilla, un conjunto de grupos escultóricos salidos de la mano de Diego de Siloe y de Felipe Bigarny. Constituyen una notabilísima representación del renacimiento importado de Italia y presente ahora en España. En alguna de ellos, concretamente en la Piedad, se adivina la influencia de las maneras de Miguel Ángel, sobre todo en la línea diagonal que dibuja la representación de Jesús yacente en brazos de María.

Los Misterios De La Vida De María:
Los grupos escultóricos representan desde la Anunciación del Ángel a María hasta su Asunción a los Cielos, la vida de la Madre íntimamente ligada a la de su Hijo Jesucristo.
Comienza esta representación con el Anuncio del Ángel, sigue con la visita de María a Isabel, y tras el Nacimiento y la Adoración de los Magos, por la representación de la Piedad y la Asunción a los cielos.
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
Y todos estos grupos, presidido por el que ocupa el centro del retablo: una figura de María con el Niño en brazos, que mientras la mirada de la Madre se perfila de preocupación, el niño juguetea, escondiendo en su mano derecha, un racimo de uvas que constituyen para él el resumen de su venida al mundo y para la madre el culmen de su maternidad.

Una Visión De La Vida Desde La Muerte Iluminada Por La Fe Cristiana:
En el centro de la capilla se encuentra el sepulcro del Lic. Toribio y de su esposa María de Bertendona.
Este sepulcro, que está coronado por la imagen, yacente, de ambos, dibuja la base y uno de los lados de un triángulo rectángulo mientras que el alzado del retablo dibuja otro lado de dicho triángulo y la mirada de las figuras yacentes una hipotenusa móvil que cierra o abre el área del triángulo trazado así.
Si la mirada se dirige al centro del Retablo se encuentra con la imagen de María la Madre de Vida que sostiene en sus brazos a su Hijo que es la Vida del mundo y que tiene en sus manos la sangre derramada por nosotros a la hora de darnos su vida. Si desciende la mirada, tropieza con la Madre que sostiene en su regazo a Jesucristo ya entregado por nosotros, la Vida entregada. Si la eleva hacia arriba allí está la Madre de Vida que es llevada al cielo, a la Vida.
Desde su sepulcro se adivina que la mirada de la fe de los fundadores, va a más de la muerte: buscan y suspiran por la Vida que encuentran en Jesucristo entregado por nosotros, y que María les muestra a la vez que ella misma aparece vencedora de la muerte.